Yo, tú, nosotros, nosotros, nosotros, nosotros... Y todo resulta estar estrechamente relacionado con el medio ambiente. Es verdad. Los cambios que me ocurrieron aquel año siguen dando sus frutos hoy. La acmeología de mi conciencia o conciencia de la vida y del ser se forma en un cubo de decenas de centenares de axiomas - un cierto objeto patético.
En los últimos tiempos he dejado de entender la ira, la rabia, el resentimiento, la envidia, la traición, la codicia y la mentira. Hoy, cuando me encuentro con cosas así, me invade la vergüenza. ¿Qué es esto? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Para hacer qué? No es sólo emocional, sino también físico. No hay gente cerca de mí que esté cansada, yo tampoco estoy cansado. No hay gente cerca de mí que esté enferma - yo no estoy enfermo. No hay gente que no piense: yo no pienso.
Aparentemente es una especie de sincronización por serendipia. Quiero ser una especie de cadena de bloques en una sociedad así. Sigo sintiendo dolor y vergüenza por “no hacer nada”. Se siente como un recurso que se escapa a través del tiempo hacia ninguna parte, aunque podría hacer algún bien y/o ganar dinero. Espero que muy pronto pueda “explotar” mi potencial con buenos dividendos.