Hoy he recordado el silencio y las sensaciones que me produjo. Aquellas conclusiones y valoraciones, la importancia de la gente que me entendía. Qué guay es que te entiendan con una visión de 270º sin preguntas innecesarias, que conozcan tus preocupaciones y el peso de lo que te pesa en el alma.
¿Por qué necesita el hombre a un hombre? ¿Quizás, como escribí antes, para más? Aquí, en mi opinión, es radicalmente diferente... Cuando, como te parece, hay mucho de todo y aún más, no te fijas en el más mínimo detalle, cuyo valor es infinito. Y de hecho, es este detalle el que ata para siempre.
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