Arbitrariedad y elección del mal menor

Comienza una ola de arbitrariedad, los nervios se crispan, las cuerdas se enrollan alrededor del cuello y se estrangulan. Ciertamente, todos y cada uno sufren por lo ocurrido y hay que darse cuenta de que las pérdidas son directamente proporcionales al volumen de su caso.

¿Qué pasará con los particulares que no tenían ahorros en sus cuentas? Que dejaron que los beneficios entraran sin ponerlos en cuentas que también generaran ingresos. Las pequeñas empresas se están resquebrajando, pero ¿qué pasará con las que tienen redes y vínculos con inversores?

Y sin embargo, “un año” en mi vida es un poco un límite, porque después de un año, las cosas empiezan a complicarse. Si me metiera en una franquicia, sería un año... ¿Y qué? Probablemente, como muchos empresarios, empezaría a ahorrar dinero en personal... ¡Es brutal!

Dicen que siempre hay una opción, pero la mayoría de las veces ambas opciones no te convienen... tienes que elegir el mal menor, pero ¿y ahora qué?

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