El día ha pasado como una ventisca... sigo tambaleante y sin confianza para moverme. Si una cosa me habla de un camino seguro y sólido, la otra... duele y duele mucho, hasta el punto de que se me llenan los ojos de lágrimas por no dejarme llevar, por trascender y, como digo yo, por ser simplemente.
Qué frágil es todo lo que nos rodea y qué estrechamente conectados, tan inexplicablemente dependientes unos de otros.
Hay una nueva semana por delante... un nuevo mes de otoño #, cuando sucede lo que debería suceder.
Publicado en Мысли