Vi la misma máquina en mi tierra natal. Eh... Ojalá pudiera experimentar ahora esa sensación, cuando echas dos kopeks en la bandeja y marcas el número de teléfono de tu casa.
Recuerdo que, por experiencia, descubrí la marcación por pulsos pulsando repetidamente y con rapidez el botón de reinicio.
Nuestros padres usaban teléfonos así. Los hijos de nuestros padres aún los recuerdan. Nuestros nietos recordarán teléfonos plegables con pantalla grande. ¿Qué recordarán sus hijos, sus nietos?
Sólo cuando te haces mayor llegas a experimentar el pasado... la historia. Aun así, el invento es el progenitor, todo lo demás son refinamientos. Pero el final de estos refinamientos no es menos interesante... tiene que haber uno.
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