Hay algo hermoso en ser comprendido. Es hermoso cuando las palabras se toman en el sentido que tú les das.
No es la primera vez que me convenzo de que las personas siempre son insuficientes, o algo va mal, alguien no es la persona adecuada. Pensaba que estas cosas pueden atormentar a los chicos y chicas en la adolescencia o mientras son “jóvenes”, pero no... Esta humanidad es inherente a cualquier edad. Sólo en la edad adulta deja de ser necesaria, deja de ser debida. La gente deja de buscar algo estimulante, desafiante y divertido. De hecho, un adulto en su interior no está interesado en “más”, simple y llanamente tiene suficiente con lo que tiene e incluso se niega a hacer mucho, por encontrarlo excesivo.
Cada uno tiene su propio mundo. Es maravilloso cuando los mundos son parecidos, pero es aún mejor cuando tu mundo resulta ser algo más grande y mejor para la otra persona. Dos personas sólo pueden mejorar este mundo, lo principal es amar la vida sin convencionalismos.