Personas que harían cualquier cosa por ti... cualquier cosa por ti, por ti, sólo para hacerte sonreír. Dispuestos a todo: sacrificio, sufrimiento, humildad, dolor. A menudo aprovechados, a menudo hábilmente, a menudo hábilmente. ¿Por qué? De nuevo, ¿debilidades momentáneas, valores inmaduros? ¿Y después?
¿Y si no te aprovechas y sigues siendo precioso y valioso a los ojos de esas personas? Seguiría siendo quien soy para esa persona. No cambiaría nada. Si una persona tiene tanto valor en ti como ya eres... en esta etapa de la comunicación, de la vida. Dirás, ¡puedes hacerlo mejor!
Tal vez... tal vez te necesiten y te cuiden tanto hasta que obtengan de ti la reacción que desean, entonces la excitación y el deseo por esa persona desaparecerán. El calor de su pecho se enfriará, sus ojos dejarán de brillar, sus labios dejarán de besar y sus brazos... de abrazar.
Y entonces la ola del cosmosoide entra en negación. Aparecen el aburrimiento, la indiferencia, el asco y... la aversión a sus estados y manifestaciones.
Se te acerca de repente por detrás, te abraza y te besa el cuello. Te mira mientras estás tumbado frente al televisor, sonríe y se acerca a ti, te besa en silencio y luego sigue a lo suyo. ¿Es una respuesta? ¿O un intento de ser tú mismo?